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Archive for the ‘Anciano’ Category

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En el silencio de un hospital, tres personas andando con paso rápido llama rápidamente la atención a cualquier atento vigilante, y hoy la suerte les había tocado en forma de Jano, hombre de mediana edad que había pagado un alto precio con el derrumbe de las empresas dot.net, había invertido sus ahorros, su futuro y su familia; perdiéndolo todo, a pesar de ello, realizaba su trabajo de vigilante como había hecho su contabilidad, con concentración absoluta, con rigor, implacable ante los decimales que bailaban en el PyG… y a los que buscaban salir del hospital a deshoras.

Encendiendo su linterna, sale al pasillo, en busca de decimales sueltos, los oye cuchichear tras una puerta, la abre y tan sólo ve las escalera de emergencia; más abajo se oye a uno de los decimales reirse por lo bajo, risa nerviosa, sabe que el contador le persigue. Lápiz y goma en mano, comienza a bajar las escaleras de dos en dos, sin importarle el ruido.

Uno de los decimales apremia a los otros, otro le responde “que nuestro pasado no nos coja”, “eso es” piensa el contable “yo os voy a dar un buen activo” mientras empieza a bajar las escaleras de tres en tres, en uno de los giros se resbala y choca contra la pared… la cabeza le arde y pierde la fuerza en sus piernas “no, no, no se pueden escapar, el balance tiene que estar equilibrado” y sale a trompicones por la puerta, gira a la derecha y ve como los tres decimales se van perdiendo “no lo puedo permitir”, agarra su goma y la dispara.

PAM

Algo silba cerca de su oído, ve como Kerthin se tropieza, le agarra para levantarlo pero el peso le deja sin aliento. Se para, se gira y ve al anciano lanzar un terrible grito al vigilante, éste se evapora… o eso cree Noah que ve todo a cámara lenta, sin sonido; baja la vista y alrededor de Kerthin empieza a notar un aura roja, levanta la vista y el anciano le mira triste.

¡Un hilo que no podrá iniciar la búsqueda! – murmura el anciano.

Sin darle tiempo a ubicarse, salen a la calle y a una velocidad imposible para su mente ralentizada llegan al parque.

El anciano le mira a los ojos.

Noah vuelve.

El anciano otea el horizonte, algo le disturba.

Noah, piensa, razona.

Una luz brillante se enciende en los ojos del anciano.

Desaparece.

Noah cae al suelo.

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Antes de que tres hilos del amplio telar que es el destino comenzaran a entrelazarse para confeccionar un instante retratado en el tapiz de la vida, los hilos seguían su propio recorrido, creando otros motivos del tapiz; algunos llevaban tanto tiempo en el tapiz que su color cada vez era más pálido, menos llamativo, pero igual de fuerte y constante en la búsqueda de su destino.

Siendo un hilo joven había buscado con ansias la utopía, una vida plena repleta de amor y aventuras, en la que se conjugaban en armonía las experiencias vitales más intensas e inesperadas con el amor sin límite de quien te entrega parte de su corazón, dos hilos mezclándose con hilos, muchos hilos, tantos hilos, que pretendían crear un tapiz radicalmente distinto a los hilos que le habían precedido y que iba a cambiar el tapiz, la manera de tejer y hasta el propio telar.

Los años pasaron y el telar siguió tejiendo a su manera, muchos de aquellos hilos se acomodaron, se plegaron al telar y se dejaron tejer en el tapiz que habían nacido y vivido. ¡Él no! Mientras tuviera a su lado a hilos con los que entrelazarse, seguiría buscando el borde del tapiz, incluso cuando ella se dejó llevar por la corriente de hilos.

Siempre supo que su manera de enhebrar por sí misma, no iba a resplandecer ante todo aquel que contemplara el tapiz; pero siempre tuvo muy en cuenta que él sí vería la diferencia, la disonancia causada, apenas perceptible para el ojo humano, salvo quizá para otros hilos con ese ojo especial de quién ve más allá de lo físico, salvo quizás otros hilos que aún recorren el camino a utopía.

Y acaba de encontrar a uno de esos hilos.

Ese hilo acaba de salir por la puerta.

Y le había prometido volver a por él.

De vuelta al tapiz.

Una nueva oportunidad para crear disonancias.

Por su mente se cruzaron recuerdos de un hilo perdido en el telar, fue fugaz.

Se terminó la espera.

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